Tras recibir tres disparos—uno en la cabeza—el senador y precandidato presidencial lucha por su vida tras dos cirugías; su agresor, un menor de 14 años, ya está bajo custodia judicial.
El sábado 7 de junio por la tarde, durante un mitin de campaña en el barrio El Golfito de Fontibón (Bogotá), el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay recibió tres impactos de bala—dos en el cráneo y uno en el muslo izquierdo—que lo dejaron en estado de máxima gravedad. De inmediato fue trasladado a la Fundación Santa Fe, donde en la noche le practicaron con éxito dos complejas cirugías cerebrovasculares, aunque su pronóstico sigue siendo reservado.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, anunció en su cuenta de X que el Gobierno ofrece hasta 3.000 millones de pesos por información que lleve a esclarecer el atentado. A la par, la Policía Nacional confirmó la captura de un adolescente de 14 años como presunto autor material, informando que el menor habría sido instrumentalizado para disparar contra el senador.
La mañana del lunes 9 de junio se realizó la audiencia de legalización de captura del joven ante un juez de menores, donde la Fiscalía presentó 129 videos y otras pruebas—entre ellas la pistola Glock usada en el ataque y huellas—para sustentar los delitos de tentativa de homicidio y porte ilegal de armas. En la diligencia, la jueza validó la flagrancia, apoyada en la identificación inmediata del agresor por parte de Uribe y testigos, así como la evidencia física.
Por su parte, la esposa del senador, María Claudia Tarazona, pidió en redes: “Les pido de todo corazón que no paren de rezar. Miguel necesita un milagro”, mientras la familia oficializaba al penalista Víctor Mosquera como abogado de las víctimas.
En los primeros dos días tras el ataque, la Unidad Investigativa recogió testimonios que apuntan a la presencia de al menos tres cómplices alrededor del parque El Golfito, aunque aún no han sido capturados. Las investigaciones siguen abiertas para determinar la cadena de mando tras la decisión de usar un menor como agresor.
La vida de Miguel Uribe Turbay pende de un hilo, y la justicia colombiana busca apresurar las pesquisas para llevar ante los tribunales a todos los responsables.










